Los ataques de Rin no consiguen alcanzar a Satán, dominado por el poder del Dios Demonio.
Aun así, Relámpago y el resto de las fuerzas de élite logran abrir una brecha momentánea para el Semidiós. Mientras tanto, queda la pregunta: ¿qué pasa con Yukio, a quien se le ha confiado la bala de cañón?
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